sábado, 21 de marzo de 2015

En la percusión cubana un nombre para respetar: J.J


Si usted es seguidor de la percusión cubana y escucha el nombre de José Julián Morejón Pino tal vez no tenga idea de quién se trata, pero si le dicen J.J entonces no le cabrá la menor duda de que se trata de una de las nuevas figuras del mundo de los cueros percutidos.

El singular sobrenombre se lo debe a la profesora Dalia Rosa, quien lo bautizó así desde que comenzó a estudiar en la habanera escuela de música “Alejandro García Caturla”, lugar a donde llegó con apenas seis años de edad.

Reconocido entre los jóvenes más descollantes en el género en Cuba, como los de su generación es irreverente y decidido, atributos que le han ayudado a incluirse ente los mejores percusionistas de la Isla en estos tiempos.

Estrechamente vinculado con la música desde pequeño a partir de la figura paterna, quien desde su afición a la música lo vinculó con las sonoridades más autóctonas del país y con una herencia materna proveniente de la oriental familia Ajo y su Órgano Oriental, el pequeño creció entre la buena música cubana.

Otro de sus paradigmas es el hermano Yasser quien se graduara en la especialidad de guitarra clásica en el Conservatorio habanero Amadeo Roldán y como contrabajista en Dinamarca, etapa de la que recordó: “desde muy chiquito mi padre me llevaba a las tardes de Rumba en el Conjunto Folklórico Nacional y mi hermano se encargada de acercarme a los Festivales de Jazz y para que pudiera ver me levantaba en sus hombros, así comencé a forjarme como músico.

Luego la influencia de mis maestros en los diferentes niveles, completaron la inclinación que hoy es parte de mi”

¿Has estado presente en algunos proyectos discográficos?

Mi primera experiencia fue con Ivette Cepeda en el disco “Estaciones”, fue algo inolvidable porque estaba acabado de graduar y tenía algunos temores normales en esa primera etapa, después grabé con el flautista Orlando Valle (Maracas).

Y aunque no en proyectos discográficos he trabajado con agrupaciones como Mayohuacán, Paulito FG, y Bobby Carcacés y su grupo, esta última una verdadera escuela para los nuevos músicos.

¿A cuánto has tenido que renunciar desde que te decidiste por la música?

Cuando uno se da cuenta de lo que quiere debe priorizarlo, todo tu mundo cambia y también las preferencias, tuve que privarme de fiestas, amigos, novias, modas y otros hobbies.

Casi el 85 por ciento del tiempo se lo he dedicado a mi carrera, esto también ha implicado sacrificios económicos míos y de mi familia, tuvimos que destinar importantes presupuestos para asistir a conciertos y presentaciones de los grandes músicos cubanos, porqué es así como se complementa lo que se aprende en la escuela.

Mi familia también se sacrificó mucho, mis padres me acompañaban desde pequeños a los conciertos y espectáculos además del tiempo que también dedicaron a mi formación, mi hermano que siempre me ayuda con informaciones, videos y otras cosas necesaria.

¿Cómo has logrado insertarte en la música popular?

En la academia cubana de música aún tenemos pendiente la tarea de estudiar más la música que se hace en Cuba desde sus raíces más populares, allí se estudia mucho a los clásicos universales pero no así a los del patio, aunque se hacen esfuerzos para revertir esa realidad.

Entonces tuve que auto prepararme mucho, siempre estuve claro de lo que quería y por eso busqué información sobre grandes del panorama cubano (Miguelito Cuní, Chapotín, Arsenio Rodríguez, Angá, Los Van Van), igualmente el jazz y la rumba cubana.

Además me vinculé mucho con videos de lo más actual del panorama sonoro internacional en todos los géneros y estilos.

Especial fue la figura de mi maestro José Eladio, quien me inculcó que no solo es importante la música actual, con él aprendí a escuchar música tradicional cubana que es muy importante para la más contemporánea.

¿Qué significó formar parte del Ballet Lizt Alfonso?

El Ballet Lizt Alfonso fue muy importante para mí porque además de trabajar junto amigos de toda la vida el trabajo profesional bien estructurado que allí tiene lugar es una escuela.

Trabajar en función de un espectáculo danzario exigió más concentración y hacer las cosas siempre igual porque ahí no son válidos los cambios ni las improvisaciones, porque la música está en función de una coreografía, lo que te obliga a ser estrictamente profesional.

La disciplina en el cumplimiento de los horarios, en el vestuario, la manera de comunicarse y hasta de saludar han contribuido a forjarme en lo profesional y lo particular.

También hiciste reggaetón un tiempo, qué te aportó ese género.
Con él gané “la tarima”, es decir el contacto directo con el público. Con reconocidos cultores del género (El Señor Rodríguez, El Magnífico, Liester M), trabajábamos mucho y eso me quitó el miedo escénico, porque en ese género tienes que desdoblarte en cantante y bailador.

¿Qué significa ahora trabajar con Isaac Delgado? 

Esa es la realización de un sueño, desde niño lo escucho y era el camino para mí y para muchos que estudiaron conmigo. Ahora el maestro me dio la posibilidad de interactuar con muchos de los más grandes músicos cubanos.

La exigencia de Isaac me ayudado mucho en mi desarrollo profesional, pertenecer a su agrupación exige de mi ser cada día mejor para estar a tono con el resto de la agrupación, por lo que trato de dominar el repertorio y estudiarlo diariamente.

Miguel Angá Díaz, el puertorriqueño Geovanny Hidalgo, Keysel Jiménez y Rolando “el Niño Mentira” Salgado, son los paradigmas de este intrépido joven que se ha forjado un estilo propio de ejecutar más de un instrumento a la vez, con lo que atrae la atención de conocedores y neófitos.

“Del Niño Mentira aprendí a ejecutar el bongó, es uno de los músicos que más me ha impresionado con su conocimiento sobre esta familia de instrumentos.”

En los últimos tiempos se habla mucho de JJ en el entorno musical. Eso te ha hecho cambiar.

Yo no creo que aunque se hable de mi eso sea sinónimo de que llegó mi momento, los percusionistas cubanos todos son muy buenos y yo solo he tratado de insertarme en ese mundo haciendo uso y aplicando lo que me enseñaron mis maestros.

Pienso que gracias al trabajo en colectivo hemos logrado que la percusión cubana esté en el lugar que ocupa hoy, no es menos cierto que lo individual influye pero lo más importante es el trabajo en equipo, ese es el que trasciende.

Fuera de la música, quién es JJ.

Soy un cubano de estos tiempos que ama el deporte, la playa, la buena música, el baile y la comida, pero sobre todas las cosas me gusta la cultura cubana, la que nos hace sobresalir en el mundo. Me hace sentir muy bien ver a los más jóvenes aportando a que la percusión se mantenga viva.

Me considero un amante de la familia, disfruto mucho con su compañía y con la de mis amigos, a ellos quisiera tenerlos junto conmigo todo el tiempo.

Disfruto mucho ayudar a las personas, compartir información de cualquier tipo y enseñar, no he tenido la oportunidad de ser maestro pero cuando pueda lo haré con gusto y cariño, tal vez porque no tuve esa posibilidad durante mi formación, siempre tuve que moverme bastante solo en el mundo del arte y por eso me siento muy bien evitándole esa soledad a otros.










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