martes, 2 de mayo de 2017

Casa Madiga, un lugar donde reina la paz

Amaury Vázquez Villalón
 Casa Madiba es un espacio donde se reverencian las ideas sociales de igualdad, inclusión y equidad promulgada, entre otros líderes por Nelson Mandela (Madiba) y Fidel Castro.
 
Amaury Vázquez Villalón es el gestor y líder de ese proyecto, radicado en la céntrica calle República, de la ciudad de Camagüey, provincia en la cual el arte y lo genuinamente cubano tienen preponderancia.

¿Cómo defines la Casa Madiba?
Madiba es un homenaje a Nelson Mandela, ni siquiera pretendo erigirme como la sede, en Camagüey, del pensamiento de ese gran hombre, pero nos proponemos conversar sobre temas de la actualidad cubana, pues considero que el trabajo no estatal también debe contribuir, en alguna medida, al debate ideológico.

Este es un espacio que dedico, igualmente, a mi abuelo materno, él es un pilar en mi formación, pero decidí no personalizar el espacio y ponerle el nombre que ahora tiene para demostrar a todos que desde esta, aunque sea mi casa, es un espacio para que se sientan dueños de un proyecto que todavía está en sus inicios.

¿Cuáles son los principales propósitos de este espacio?
La casa aunque tiene un carácter lucrativo, como todo empeño económico individual, pretende que personas de toda Cuba y del resto del mundo la identifiquen como espacio donde puedan realizar sus propósitos desde el punto de vista cultural, pero nuestra meta va más allá. Aquí contribuimos con los vecinos de menos recursos y los ayudamos en sus necesidades más perentorias, en correspondencia con nuestro objetivo social, que es solidarizar. La música y el arte, en sentido general, son nuestras anfitrionas.

¿Qué influencia ha tenido en Amaury la figura y el pensamiento de Nelson Mandela?
Mi desarrollo profesional tuvo lugar en Europa, y en aquellos largos años de lejanía me acompañaron su pensamiento y el de Fidel, leyendo sus ideales mantuve un camino y un rumbo.

Recuerdo las largas lecturas para saber qué pasaba con ellos, cómo afrontaban sus realidades y qué ideas daban para guiar a sus pueblos.

Mandela, de alguna manera, colaboró mucho en el hombre que soy y en el que pretendo ser: su pensamiento, su rebeldía y el amor a su patria, en los términos de olvidar los odios y la venganza.

¿Qué motivó a que en esta Casa haya espacio para todos?
Cuba no escapa de los temas discriminatorios, sobre todo ahora que empiezan las iniciativas privadas con las que algunos pretenden convertirse en burgueses en pequeñas ciudades, empiezan a aflorar temas poco tratados y es entonces cuando la Casa Madiba se proclama como espacio contra esos flagelos.

Desde aquí pretendemos contribuir a hacer más sólida la base moral de la Revolución, porque en esta Casa abrimos las puertas a todos. La Casa no escoge, la Casa acoge.

¿Al tener a Madiba como identificativo puede confundirse con una Casa de África, es ese el propósito?
No, es Mandela en el pensamiento, en la proyección social y, sobre todo, en que todos y todas pertenecen a este mismo techo que es el planeta y no vale la pena discriminar, más allá de nuestras diferencias, que es lo que nos enriquece.

¿Por qué cada habitación de esta Casa tiene el nombre de una personalidad mundial?
Porque es nuestro homenaje a sus ideas. El propósito de estos nombres es darles a los visitantes una información de los principios que rigen esta Casa, no tienen nada que ver con la decoración interior de cada habitación, pero sí con las ideas que aquí se respiran de humanidad, modestia y amor. Es un paseo que invita a la reflexión.

La primera habitación se llama Alejandro, un nombre importantísimo para los cubanos, era el nombre de guerra de la persona que me acompañó a través de sus sueños y sus ideas.

Él también me alzaba la voz para guiarme en los momentos en que trabajaba lejos de mi país y en soledad.

Tengo el placer de no haber puesto el nombre después de su fallecimiento, porque temía que alguien pensara que era un oportunista que llegaba puntual y con fines comerciales, dos años antes ya esa habitación llevaba su nombre.

La segunda habitación es José Julián (Martí) y otros nombres de los espacios de esta casa son King (en honor a Martin Luther King), X (para honrar a Malcom X), Alí (por Mohamed Alí), Ángela (por Ángela David);y ella es la única de estas personalidades que aún queda con vida. Al proyectar el lugar eran tres, pero desafortunadamente Fidel y Alí ya no están físicamente.

¿Están presentes en esta Casa expresiones de la cultura cubana en la más amplia de sus acepciones?
Sí, todos los servicios que se ofrecen en esta Casa son puramente cubanos, desde la coctelería, la repostería, la culinaria y la música que se escucha.

El visitante que aquí llegue no encontrará mucho, pero sí elementos de la cubanidad, aquí no inventamos platos, pero recreamos los que ya nos identifican como nación, en la Casa elaboramos dulces y otros manjares que sólo tienen el secreto de estar elaborados y servidos con amor: el cerdo en diferentes formas, los frijoles dormidos, tragos como el mojito, la piña colada, son solo ejemplos.

¿Cuál es el elemento que centra la razón de ser de la Casa Madiba?
La música y el arte en general, en esa materia hemos acercado a creadores de la plástica con reconocido prestigio en la provincia, quienes han manifestado su interés en exponer en nuestras paredes, y aquí tienen un espacio. De igual manera, la Compañía Ballet Folclórico de Camagüey, que ameniza con su música y sus teatralizaciones las tardes de los sábados; además hay sitios para el jazz cubano y otros géneros de nuestra música, las artes escénicas y todas las manifestaciones.

Otro de los artistas vinculados con nosotros Casanova, un alfarero muy reconocido, quien con sus cerámicas y sus tinajones pretende participar en la decoración de la Casa, así abrimos lugar para cualquier artista del país quieran estar aquí con sus obras.

¿Cuánto hay de Amaury en esta Casa?
Muy poco, lo más personal que tengo en este lugar es el Jardín de Lucas (el patio que dediqué a mi pequeño hijo que vive en Roma), con este espacio me siento más cerca de él.

En lo particular, soy solo un hijo auténtico de Camagüey y de esta sociedad, tengo muy cerca las enseñanzas de mi abuelo materno. Él fue presidente de la Sociedad de Negros “Victoria”, antes del triunfo de la Revolución, él es la columna vertebral de mi formación por muchos motivos, sobre todo, por lo apegado que estaba al proceso revolucionario.

Él participó en la lucha clandestina, era dirigente sindical y un hombre muy querido por su personalidad y esos son ejemplos que he seguido desde muy joven. Sencillamente soy el resultado de sus enseñanzas, todo lo que está y sucede en este lugar, la presencia de Alejandro y de otros grandes de la humanidad, la buena música y todo lo demás, tiene su impronta.

La Gaceta de Cuba celebra 55 años



            Entrevista a Norberto Codina, director de la publicación

El 15 de abril de 1962 salió al aire el primer número de una publicación de perfil cultural, dirigida a un público conocedor de las artes y con el propósito de ser plataforma de diálogo e intercambio sobre temas de interés para creadores, e intelectuales: La Gaceta de Cuba.

 Norberto Codina es el actual director de la publicación, y gustoso accedió a dialogar con los lectores de esta publicación.

¿Cuál fue el principal propósito de esta publicación, en sus inicios?
 La Gaceta de Cuba apareció unos meses después del surgimiento de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), a iniciativa de Nicolás Guillén, como espacio para debatir ideas y promover el arte y la literatura cubana.
Toma su nombre de “Gaceta del Caribe”,  publicación de los años 40, de la cual Guillén también fue un elemento importante. Posteriormente aparecen la Revista Unión y el Sello Editorial del mismo nombre.

¿Cómo valora usted las etapas que ha vivido La Gaceta de Cuba?
Como toda obra humana esta publicación ha tenido varias etapas, algunas de esplendor y otras no tan buenas, o más criticables.

En los años 60 fue un indiscutible espacio de debate, al punto que muchos de sus artículos formaron parte de un libro en el que la Dra. Graciela Pogolotti compila los debates de la década de aquellos años.

Las dos décadas siguientes fue otro tipo de revista, a partir de la realidad cultural que vivía el país:  los 70 caracterizados por un período llamado por muchos “Quinquenio Gris” y por otros “Decenio Negro”, y a principio de los 80 se fue a una publicación más dirigida al gran público, pero haciendo concesiones que negaban su espíritu original.

La segunda década de los 80, luego del IV Congreso de la UNEAC se rediseñó la Revista y hubo mayores acercamientos a sus esencias iniciales, a la vez que debía mantenerse a tono con las nuevas circunstancias de los tiempos.

A pesar de la dura realidad que vivió Cuba durante los años 90, la Revista mantuvo su presencia, y a partir de ahí se ha mantenido de manera sistemática hasta la actualidad.
Vale destacar que en los inicios la Revista comenzó con un carácter quincenal, después vino un período más intermitente en el que apareció todos los meses y en la actualidad se publica cada dos meses, pero con mayor cantidad de páginas

¿En su opinión cuál ha sido el desafío más importante que ha tenido que afrontar La Gaceta de Cuba?
Estamos hablando de una publicación cultural cubana y latinoamericana que ha mantenido su salida en fecha de manera sistemática, ese es más importante desafío que hemos logrado cumplir.

¿Cuáles de las personalidades del arte han estado mayormente cerca de La Gaceta de Cuba?
Son muchos, pero muy importantes han sido los aportes de reconocidas personalidades que han obtenido el Premio Nacional de Literatura como son Nicolás Guillén, Lisandro Otero (primer Jefe de Redacción), Jaime Saruzki, Luís Marré, Leonardo Padura y Arturo Arango, uno de los escritores más importantes de su generación, quien desde hace dos décadas se desempeña como Subdirector Editorial de la Revista.

Otras figuras prominentes de la cultura cubanas han colaborado también con La Gaceta de Cuba a lo largo de estos años: Fayad Jamiz, Eliseo Diego, Lezama Lima, Juan Blanco y muchos otros.

¿Actualmente cuáles son los principales derroteros de la Revista, en un panorama cultural en el que confluyen varias manifestaciones y maneras de hacer arte?
La Gaceta… desde hace años se ha propuesto retomar lo mejor de la tradición original y a tono con la realidad del momento, en correspondencia con su principio dialéctico.

Por un lado hemos tratado de preservar el periodismo cultural más elaborado (Entrevistas, Crónicas), sin dejar de incluir textos de corte académico tiene que ver más relación con un perfil de arte y literatura en general.

También la Revista ha sido reflejo de determinados debates y ha dado visibilidad a las figuras de la cultura cubana, reconocidas o no, y darle presencia a las promociones más jóvenes, para lo que hace más de dos décadas tenemos concursos de poesía, cuento y ensayo.

También tenemos un marcado interés en mantener la presencia de creadores cubanos del interior del país y los que residen fuera de la Isla, sobre la base de que la cultura cubana es una sola. El llamado discurso de la diáspora tiene una presencia muy fuerte y sostenida en La Gaceta…, sobre todo durante los últimos 25 años.

A todo lo antes mencionado podemos agregar que nos hemos convertido un referente en el mundo de la academia cubana por el tratamiento que le damos a temas álgidos de la realidad cubana de hoy como son los relacionados con la sexualidad, la racialidad, el género y otros.

¿A qué público está dirigida esta Revista y cómo se puede acceder a ella?
La Revista está dirigida a un público interesado en los temas culturas, no exclusivamente para los especializados, el que se acerca a La Gaceta de Cuba por lo general tiene conocimientos elementales del arte y la literatura, no importa su procedencia o estrato social.

Esta no es una revista para “alfabetizar al lector”, ya el que llega viene con sus herramientas.
En cuanto al acceso, es lamentable que en los últimos tiempos no tengamos una distribución masiva como sucedía en años anteriores, pero por motivos desconocidos esta y otras publicaciones culturales han desaparecido de los puntos de venta, como sucede en cualquier lugar del mundo, donde coexisten varias publicaciones de diferentes tipos.

Esa es una realidad que va en contra de los propósitos de promover y jerarquizar la lectura, diversificar las opciones de aprendizaje y brindarle al público una variedad de posibilidades para escoger, en un espacio donde junto a nuestros órganos principales puedan circular un grupo de revistas culturales que complementen su instrucción y satisfagan sus expectativas.

En estos momentos la vía por la que circula es a través de los Comités provinciales de la UNEAC, aunque es insuficiente, porque no llega a todos los que queremos.


El Jazz en Cuba, una herencia legendaria



Entrevista al pianista cubano Gonzalo Rubalcaba
Más de dos décadas lleva residiendo en el exterior el músico cubano Gonzalo Rubalcaba, uno de los más talentosos pianistas reconocidos en el mundo por la calidad de sus interpretaciones y el virtuosismo que los caracteriza.

En medio de las celebraciones por el Día Internacional del Jazz que ha motivado una jornada en La Habana, dialogamos con el talentoso músico Gonzalo Rubalcaba, heredero de una tradición de importantes instrumentistas de esta Isla.

¿Cómo ha sentido el reencuentro con su público cubano?
Llevo 26 años viviendo fuera de Cuba, pero no he dejado de venir, he estado en Cuba en varias ocasiones por situaciones familiares, aunque en una u otra ocasión he estado en escenas cubanas.

Ahora esta oportunidad es otra forma de constatar la grandeza de este país en términos creativos, la variedad que tiene y la aparición de talentos constantemente. Este es un país que se ha distinguido por eso y siempre es bueno regresar y poder relacionarte, conocer qué está pasando, ver que la gente no te olvida y que siempre tiene cariño para darte.

Esas son vivencias que siempre me hacen sentir que en Cuba tengo mi casa y mi público.

Hoy está en Cuba con motivo del Día Internacional del Jazz. ¿Qué significado tiene este contexto para usted?
El Jazz tiene una presencia muy fuerte en nuestra historia musical, muy legendaria y mayor a lo que muchos creen. A mi esta celebración me trae los recuerdos de los de mi generación que intentábamos encontrar un lugar en la escena cubana.

Ahora regresar como parte de la celebración y de esta estética musical que es el Jazz y que no le pertenece solo a Estados Unidos, sino al mundo entero, es un privilegio que da mucha satisfacción, convirtiéndose en un estímulo tremendo para reafirmarnos en la utilidad de los años que hemos invertido en función de este sueño de hacer música al amparo del Jazz.

Ver como ya no es exclusivo en un área, se ha convertido en un campo donde muchas gentes de muchas partes pueden expresarse, por lo tanto quiere decir que nuestro trabajo tiene la posibilidad y el alcance para otros muchos de referencias musicales diferentes, y que Cuba tiene un significado más allá de lo musical, desde lo político, lo social y en muchas otras direcciones.

Lo más importante creo que es el hecho de que este no es un evento aislado, sino que establece raíces y códigos permanentes de relación y de comunicación, creo que ahí también está representado el trabajo que hemos hecho para que este día llegue y que estas condiciones se den para las nuevas generaciones.

¿Crees qué hay un Jazz cubano reconocido en el mundo?
Los cubanos tenemos una forma de hacer nuestras cosas y de decir nuestro mensaje musical, no me atrevo a afirmar la existencia de un Jazz cubano, pero si una tradición muy fuerte que se da en Cuba por la actitud desprejuiciada que tiene el cubano de acercarse, abrazar e involucrarse con otras formas de hacer música sin miedo a perder su identidad, porque cree que es la manera genuina de enriquecerse.

Esto nos diferencia de otros países que son más celosos en dar más participación a lo que viene de otro lugar fuera de su entorno nacional, eso es lo que diferencia al cubano, que es atrevido, aventurero e inquieto. Viéndolo desde ese punto de vista creo que si tenemos mucho que nos distingue en la música en sentido general, en la tímbrica, en la entre línea, en el doble sentido y en la manera en que vivimos la música y aplicamos la herencia musical e histórica a lo que hacemos.

Por supuesto que la escuela tiene mucho que ver en eso, pero no quiero ser irrespetuoso, porque soy agradecido con la educación que tuve, pero creo que Cuba no solo se debe a un resultado académico, sino a un ADN que tenemos los cubanos y que está más allá de la escuela, más allá de la docencia, es algo que no se estudia, no se compra. Está o no está.