jueves, 22 de diciembre de 2016

Los chinos en La Habana, una aproximación a la historia capitalina



La Editorial Gente Nueva, como parte de sus acciones por su aniversario 50 presentó el volumen  Los chinos en La Habana, de la investigadora  Mercedes Crespo Villate, el volumen forma parte de la colección por los cinco siglos de la capital cubana, a celebrarse el venidero 16 de noviembre.

En veinticinco capítulos y con base en una acuciosa investigación de la también escritora cubana, este título  propone una mirada a la génesis del Barrio Chino habanero y la incidencia de los llegados  esta nación en la conformación de la nacionalidad cubana, como tercer componente en grado de importancia, después de los españoles y los africanos.

La llegada a Cuba en calidad de esclavos, en sustitución de la mano de obra africana, su repercusión en la cultura y en la vida social y otros temas atractivos conforman un volumen que en capítulos breves facilitan una lectura que puede sustentarse en anexos de documentos históricos de gran importancia, de entre los que destaca un modelo de contrato del siglo XIX, en el que evidencian las condiciones brutales de existencia que dieron al traste con un alto índice de suicidio.

Las principales actividades económicas del Barrio Chino capitalino, su cultura y su religión son recogidos en las páginas de Los chinos en La Habana, volumen que invita a recorrer la historia capitalina.

El teatro, la radio, el cine y las escuelas de artes marciales ubicadas en esa zona del  habanero municipio Centro Habana, son detallados, junto a pormenores sobre el casino Chung Wha, las sociedades chinas y  la masonería china en la Isla.

En la obra autoral de la reconocida investigadora destacan títulos como  Chinos en la tierra del azúcarCulí, de esclavo a dueño de su destino   por solo citar algunos.

La cubierta corresponde al pintor Alexis González Carbonell con la obra “La dama del ciruelo”, pieza en la que se recrea un rostro femenino con marcadas características asiáticas, pero en la que se entremezclan otros rasgos que demuestran la mezcla de que somos resultantes los cubanos, específicamente en los labios.


Una quincena de buen arte en La Habana


Chucho Valdés e invitados norteamericanos

Tres de los más importantes eventos artísticos de los que tienen lugar en la capital durante el año concluyeron recientemente: la Feria Internacional de Artesanía (FIART), la edición 32 del Festival Internacional Jazz Plaza y el 38 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.
 
Las calles habaneras condujeron los pasos de quienes tras excelentes propuestas en esas esferas de la creación economizaron su tiempo para apropiarse de un poco de las tres.
En Pabexpo, su domicilio habitual, FIART desbordó las salas con una exquisita propuesta que llegada desde diferentes naciones reverenció a la artesanía textil y en especial a la recién fallecida  nonagenaria Carmen Fiol, la más longeva de las diseñadoras de vestuario en el país y  a la creación cienfueguera.

Muebles, bisutería, calzado, talabartería, cerámica y de cuanta manifestación artesanal existe llegaron de la mano de creadores de mas de una veintena de naciones, de entre las que destacaron Portugal y Haití como naciones que llegaron por primera vez.
 
El Festival Jazz Plaza celebro su edición correspondientes a este año con una exquisita selección de muchos de los más grandes intérpretes del género en el orbe.

Para iniciar el maestro Chucho Valdés ofreció un concierto de lujo, en el que acompañado por Afrocubana Messenger condujeron  un recorrido sonoro por varias latitudes, teniendo como guía las licencias que ofrece el Jazz, la excelencia de los instrumentistas que conforman el formato y la versatilidad de los invitados: Omara Portuondo, quien demostró que el paso de los años no ha hecho mella en su voz y los norteamericanos  Terence Blanchard y Christian Lee McBride, el primero trompetistas reconocido en seis de las once ocasiones nominados con el Grammy anglosajón y el segundo identificado como uno de los más grandes contrabajistas del mundo.

Y hablando de contrabajistas vale destacar la presencia en escenarios capitalinos de Yasser Morejón Pino, un cubano que llegó desde Dinamarca con Latin Sindicate y una singular propuesta en la que se fusionan sonoridades de Argentina,  Cuba y e Italia, de la mano de los italianos Paolo Russo en el piano y el bandoneón y Nico Gori en el saxofón.


Yandy Alejandro Chang y Latin Sindicate
A ellos se les unieron los jóvenes percusionistas José Juliano Morejón Pino en las congas y  Eduardo Ramos en el drums, y en calidad de invitado especial Yandy Alejandro Chang Pérez, una joven promesa de la percusión cubana que obtuvo la ovación del público por su ejecución en el bongo.

Cuatro noches especiales de música en la que no faltó la presencia femenina en un formato surgido para la ocasión y liderado por la percusionista Yissy García, quien subió al escenario del Teatro Mella a una Banda XX  que integraron entre otras féminas las vocalistas Daymé  Arocena y Zule Guerra.

Y por último, del séptimo arte, una decena de jornadas resultaron insuficientes para que los cinéfilos disfrutaran de jornadas que si bien no estuvieron caracterizadas por la calidad de las obras en concurso, ni por la variedad temática, el público respondió con la asiduidad habitual.
De la producción nacional destacaron Últimos días en La Habana, cinta que con el sello de Fernando Pérez vuelve la mirada hacia uno de los temas álgidos de la sociedad cubana contemporánea alzándose con tres premios colaterales, el Coral especial como largo de ficción y el máximo galardón por el sonido. 

Lester Hamlet llevo a casa el Coral de público por el filme Ya no es antes, cinta protagonizada por Luis Albergó García, quien resulto exaltado como el mejor actor.

martes, 20 de diciembre de 2016

Premian a una gran maestra


La actriz Corina Mestre fue reconocida con el Premio Nacional de Enseñanza Artística 2016 en señal de reverencia por la meritoria labor docente que realiza.
 
Presidido por Elmo Hernández, el jurado constituido a tales efectos evaluó la trayectoria docente de  once maestros de las diferentes ramas del arte en La Habana, Pinar del Río, Camagüey y Villa Clara, todos con excelentes referencias en la tarea de instruir.

Corina Mestre forma parte del Consejo Asesor de las Escuelas de  Arte y su larga y reconocida trayectoria en el cine, la radio y la televisión le han granjeado importantes reconocimientos de entre los que destacan el Premio Nicolás Guillen y  el afecto y el cariño del público, el mayor para los actores.

La Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños y la Universidad de las Artes también tienen su huella, a partir de talleres que allí ha impartido y la manera en que ha contribuido a la formación de las nuevas generaciones de actores.

Entre los roles que la han distinguido por su excelencia actoral vale mencionar las series televisivas Pasión y prejuicios, La casa de Bernarda Alba, Salir de noche, Doble juego y el Eco de las piedras, por solo mencionar algunos.

Una quincena de buen arte en La Habana





Tres de los más importantes eventos artísticos de los que tienen lugar en la capital durante el año concluyeron recientemente: la Feria Internacional de Artesanía (FIART), la edición 32 del Festival Internacional Jazz Plaza y el 38 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.
 
Las calles habaneras condujeron los pasos de quienes tras excelentes propuestas en esas esferas de la creación economizaron su tiempo para apropiarse de un poco de las tres.

En Pabexpo, su domicilio habitual, FIART desbordó las salas con una exquisita propuesta que llegada desde diferentes naciones reverenció a la artesanía textil y en especial a la nonagenaria Carmen Fiol, la más longeva de las diseñadoras de vestuario en el país, así como a la creación cienfueguera.

Muebles, bisutería, calzado, talabartería, cerámica y de cuanta manifestación artesanal existe llegaron de la mano de creadores de más de una veintena de naciones, de entre las que destacaron Portugal y Haití como naciones que llegaron por primera vez..

El Festival Jazz Plaza celebro su edición correspondiente a este año con una exquisita selección de muchos de los más grandes intérpretes del género en el orbe.

Para iniciar el maestro Chucho Valdés ofreció un concierto de lujo, en el que acompañado por Afrocubana Messenger condujeron  un recorrido sonoro por varias latitudes, teniendo como guía las licencias que ofrece el Jazz, la excelencia de los instrumentistas que conforman el formato y la versatilidad de los invitados: Omara Portuondo, quien demostró que el paso de los años no ha hecho mella en su voz y los norteamericanos  Terence Blanchard y Christian Lee McBride, el primero trompetistas reconocido en seis de las once ocasiones nominados con el Grammy anglosajón y el segundo identificado como uno de los más grandes contrabajistas del mundo.

Y hablando de contrabajistas vale destacar la presencia en escenarios capitalinos de Yasser Morejon Pino, un cubano que llegó desde Dinamarca con Latin Sindicate y una singular propuesta en la que se fusionan sonoridades de Argentina,  Cuba y e Italia, de la mano de los italianos Paolo Russo en el piano y el bandoneón y Nico Gori en el saxofón.

A ellos se les unieron los jóvenes percusionistas José Julián Morejón Pino en las congas y  Eduardo Ramos en el drums, y en calidad de invitado especial Yandy Alejandro Chang Pérez, una joven promesa de la percusión cubana que obtuvo la ovación del público por su ejecución en el bongo.

Cuatro noches especiales de música en la que no faltó la presencia femenina en un formato surgido para la ocasión y liderado por la percusionista Yissy García, quien subió al escenario del Teatro Mella a una Banda XX  que integraron entre otras féminas las vocalistas Dayme  Arocena y Zule Guerra.

Y por último, del séptimo arte, una decena de jornadas resultaron insuficientes para que los cinéfilos disfrutaran de jornadas que si bien no estuvieron caracterizadas por la calidad de las obras en concurso, ni por la variedad temática, el público respondió con la asiduidad habitual.
De la producción nacional destacaron Últimos días en La Habana, cinta que con el sello de Fernando Pérez vuelve la mirada hacia uno de los temas álgidos de la sociedad cubana contemporánea alzándose con tres premios colaterales, el Coral especial como largo de ficción y el máximo galardón por el sonido. 

Lester Hamlet llevo a casa el Coral de público por el filme Ya no es antes, cinta protagonizada por Luis Albergó García, quien resulto exaltado como el mejor actor.

sábado, 10 de diciembre de 2016

Rumba cubana, patrimonio del mundo




“…la rumba es inteligente porque rompe barreras suburbanas y religiosas para instalarse en las urbes capitalinas y acogerse en los parches del tambor sin perder la auténtica sonoridad de la caja de bacalao o la más aguda y pequeña cajitas de velas del barracón.
Es inteligente porque asume la crónica del diario vivir, narra venturas y peripecias del ser social en el Guaguancó, como el romancero español hizo con la copla, la espinela y otros géneros literarios.
Es inteligente porque desde la opresión de la esclavitud surgió como un mito de liberación y fue fuente principal de innovación y ruptura de viejos paradigmas.
Es además subversiva y catártica, tuvo que enfrentar a la implacable autoridad del dogma y la hegemonía.
Es tan cubana que nada la ha podido adulterar, ni los intentos de mistificarla entre las farandulezcas luces del cabaret o los espectáculos del Music Hall, ella se ha dejado vestir de lentejuelas, pero a la vez se ha sabido sacudir cuando el quinto repica con ganas y las cucharas golpean con ardor… ”
Con estas palabras de Miguel Barnet, escritor, etnólogo y presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), comenzó el acto en el que los rumberos cubanos, entre tristezas y alegrías celebraron la declaración de la Rumba como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
El encuentro tuvo lugar en la Sala Abelardo Estorino del  Ministerio de Cultura y estuvo dedicado al Comandante en Jefe como precursor y defensor de las expresiones de la cultura popular tradicional.
Egmidio Isidro Merencio Blanco “El Millo”  es el director de grupo Iyerosum y fue el elegido para, en representación de sus colegas, recibir la declaración de la UNESCO en la ciudad africana de Adis Abeba.
En relación con las sensaciones que experimentó al recibir la declaración, comentó a esta publicación: “…la emoción fue muy grande, hasta las lágrimas se me salieron.
El recibir ese gran premio es algo excepcional, no solo para mí que tuve la oportunidad de vivirlo, también para todos los rumberos, para los que están y para los que han dejado su huella.

 Esa declaración de la UNESCO es de todos los rumberos de Cuba y de todos los rumberos internacionales, de nuestros alumnos que en el mundo la practican y la defienden…”
A grandes de la música cubana como Chano Pozo,  Merceditas Valdés, Celeste Mendoza, Tata Güines, Virulilla y Saldiguera, está dedicado este momento, como agradecimiento por cultivar un género preterido por muchos y defendido por quienes llevamos la cultura popular como bandera.
Ejemplo de la defensa de la rumba y de denodados esfuerzos para su reconocimiento como patrimonio de la humanidad es el proyecto internacional Timbalaye, del cual la bailarina folklóricas Irma Castillo es vicepresidenta “

El proyecto que represento cumplirá dos décadas de creado, pero objetivamente trabajando para este resultado llevamos diez años.
Desde el 2006 presentamos un expediente al Ministerio de Cultura de Cuba, con el propósito de movilizar a la nación y sentirnos cada cubano, parte de esta expresión de la cultura popular
Vale destacar nuestros agradecimientos a Fidel y a la Revolución por dar la posibilidad de que los rumberos, que antes limpiaban zapatos, ahora sean tratados como artistas, ese es uno de los logros de esta obra”.
A la interrogante de qué hará el proyecto internacional, para celebrar esta declaración, la rumbera puntualizó: “…ya estamos proyectando acciones para el 2017 en países como Italia, México y París, países donde además de Cuba realizaremos varias actividades comprendidas en el programa La ruta de la Rumba…”
Recordar a los que confiaron en esta expresión es perpetuar sus memorias, Yosvani del Pino, director fundador de Yoruba Andabo, Gregorio Hernández, el Goyo, Juan de Dios Ramos Morejón, Mínini y Carlos Embale son nombres obligados en la extensa lista de hombres del puerto, del solar y de los plantes abakuá que amaron la rumba y se convirtieron en su bandera.
“El principal desafío que impone para nosotros los rumberos, el que ahora seamos cultores de un ritmo Patrimonio de la Humanidad, está en ser cada día mejores artistas, que nos superemos y que estemos cada vez mejores educados en el género, su interpretación sonora y danzaria, que lo estudiemos cada día más, para romper con los cánones que marginan el género, por considerarlo menor”.
Con estas palabras concluyó “El Millo”, la entrevista, con la certeza de que ahora la Rumba será más respetada que antes.