jueves, 16 de febrero de 2017

Conjunto Folklórico Nacional, apegado a la raíz



Foto Jorge Luís Sánchez Rivera

55 años han transcurrido desde que en mayo de 1962 el folklorista cubano Rogelio Martínez Furé y el coreógrafo mexicano Rodolfo Reyes Cortés, acompañados de un grupo de jóvenes amantes de las expresiones músico-danzarias populares y tradicionales fundaran el Conjunto Folklórico Nacional de Cuba.

En Julio de 1963 la compañía estrenó en el Teatro Mella su primer espectáculo, ante un selecto público que distinguió el Comandante en Jefe con su presencia. 

En la nota introductoria del programa que se distribuyó, Martínez Furé expresó los objetivos inspiradores: “El Conjunto Folklórico Nacional de Cuba, surge para satisfacer una necesidad de nuestro país, que no poseía una institución capaz de recoger las manifestaciones danzarías y musicales de carácter nacional e integrarlas en forma definitiva a la nueva cultura socialista.

La revalorización y divulgación de ese acervo cultural es uno de los fines fundamentales del proceso revolucionario, pues solo de esa forma se logrará una verdadera cultura que refleje la realidad histórica de nuestro pueblo.

El Conjunto Folklórico Nacional es el encargado de cumplir esa función en el campo musical y danzario, debiendo seleccionar aquellas formas de verdadero valor artístico para organizarlas de acuerdo a las más modernas exigencias teatrales aunque sin traicionar su esencia folklórica.

Por lo tanto la misión del Conjunto Folklórico Nacional de Cuba no se limitará a la simple presentación de espectáculos sino que realizara investigaciones en todos los rincones del país, revitalizando o desenterrando géneros antiguos, uniendo a lo tradicional las nuevas tendencias creadas por el pueblo, hurgando en el pasado y haciendo una síntesis del presente.”.

Luego de más de medio siglo la institución continúa siendo de las emblemáticas en el tratamiento a las manifestaciones que identifican a la cultura de esta nación, como expresión de la fidelidad de sus miembros a esos postulados y a la divisa de Don Fernando Ortiz: “Ciencia, conciencia y paciencia” en la defensa e ilustración de la cultura popular tradicional.

Las generaciones que por esta institución han pasado son reconocidas como embajadores de la cubanía raigal ante los públicos más diversos  de Europa, África, Asia y Las Américas.

Nombres como Silvina Fabars, Yohanne García, Zenaida Armenteros, Domingo Pao y Alfredo O farrill, enaltecen la estirpe de cultores de las más autóctonas expresiones del arte que nace en las calles, en los solares, en los barrios, en las sociedades secretas Abakuá y en las manifestaciones religiosas llegadas de áfrica, al tiempo que reflejan al campesino con sus cantos y bailes, al danzón, nuestro baile nacional y al bolero.


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