martes, 10 de julio de 2018

Una mirada crítica del arte joven cubano rumbo al III Congreso de la AHS


Con la presencia de Abel Prieto Jiménez, Ministro de Cultura, los jóvenes artistas y creadores afiliados a la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en La Habana, realizaron un alto en el trabajo para pasar revista a su quehacer cotidiano, como parte del proceso III Congreso de la organización.

Luego de una mañana de trabajo en comisiones para ir al detalle de lo que sucede en cada una de las asociaciones, según la manifestación artística, en un debate profundo y certero, caracterizado por un fuerte acercamiento crítico a la realidad social y artística de la capital, los exponentes del arte joven en la urbe dialogaron sobre el consumo cultural, la relación entre las instituciones y la calidad de su labor, siempre con miras en la conformación de una sociedad mejor.

Los debates se centraron en la presencia en los medios de comunicación de lo mejor del arte salido de la creatividad de los de estos tiempos, quienes están empeñados en ganar espacios con una propuesta inteligente y respetuosa, haciendo un llamado al entendimiento de la política cultural que defiende el organismo rector y la red de instituciones que lo conforman.

Aspectos imprescindibles en la cotidianidad de estos profesionales también fueron tratados, entre ellos la efectividad y pertinencia de las actividades sistemáticas y la escasa visibilidad en los medios de comunicación, la necesidad de capacitación profesional, el mayor acercamiento a la Universidad de las Artes (ISA) y lo imperioso de propiciar mayores aproximaciones a las manifestaciones autóctonas, desde las primeras etapas de la formación profesional.

La escasez de convocatorias para el emplazamiento de obras de arte en espacios públicos, el difícil acceso a los materiales de trabajo para las artes plásticas, lo imprescindible de estrechar alianzas con los medios alternativos y de reconocer el género urbano como una de las tendencias musicales más actuales, fueron otros de los tópicos evaluados, a lo que se sumó la libertad creativa, las condiciones económicas y otros aspectos medulares en el funcionamiento orgánico.

La joven vanguardia artística habanera evaluó en profundidad un conglomerado de inquietudes relativas a la eficacia de las Empresas de representación artística en el país y la similitud entre los egresados del sistema de enseñanza artística y los de formación empírica.

Durante su intervención el titular de cultura comentó en relación con el mal gusto que ha ido ganando espacios en el panorama sonoro actual: 

“…uno de los problemas que tiene la música comercial de muy mala calidad que se está promoviendo en Cuba, es que viene completo el módulo: incluye la música mala, la letra machista y vergonzosa, la mujer como objeto de uso sexual vulgarmente tratado y por supuesto toda la imagen asociada a tener mucho dinero y mucho poder.

El gusto generalizado por esas manifestaciones atroces de vulgaridad tiene que ver con cierta barbarie que nos ha ido contaminando, nuestro tejido social y espiritual está contagiado con una marginalidad provocadora y agresiva, (…), y nosotros tenemos que hacer lo posible por frenar esa barbarie…”

La confianza en la vanguardia artística cubana de hoy  y en el cónclave que se avecina, fue expresada por el también escritor al decir: “…si algún aporte  puede hacer el próximo Congreso de la AHS es que realmente logremos actuar de manera coherente todos los que tenemos que ver con el tema de promover y difundir la cultura…

En este minuto “peligroso” para la cultura cubana el Congreso de la AHS puede ser de una utilidad excepcional…”

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